
El sol empieza a ponerse y las criaturas de la noche comienzan a salir de sus escondites. En casa sólo estás tú y en el exterior llueve con fuerza. El sonido de truenos lejanos se intensifica poco a poco y la tormenta que han anunciado no tardará en estar sobre ti.
Pones tu videoconsola tratando de buscar un poco de tranquilidad y decides probar el último juego que has comprado. Sin embargo, pasados unos minutos, te darás cuenta de que tu elección no ha sido la más apropiada para una noche como esa.
La vibración del mando, criaturas desfilando por tu televisión y una banda sonora que te asalta después de unos momentos de silencio están a punto de provocar que tu corazón se salga de su caja torácica.
Pulsas el botón de "pausa". Por la ventana ves una intensa luz, preludio de un tremendo rayo que cae instantes después a escasos metros de tu hogar. La corriente eléctrica se va y tu casa se queda a oscuras. Comienzas a sudar y los recuerdos de la partida que estabas jugando se entremezclan con tus miedos más primarios.
Notas cómo cada vez te cuesta más respirar. Desearías que tus padres no hubiesen salido a cenar esta noche. Que tu novia no hubiera quedado con sus amigas. Piensas en ir a la cama y ocultarte bajo las sábanas.
Pero sabes que esa noche no dormirás. Estarás en vela toda la noche manteniéndote alerta ante algo desconocido...
Y es en ese preciso momento cuando por fin asumes que hay juegos que pueden quitarte el sueño...
PINCHA AQUÍ PARA COMENZAR EL ESPECIAL